HEMOCROMATOSIS ENTRE LOS VASCOS
Es notable que los irlandeses y otros de origen celta, se consideran los grupos raciales que tienen mayor frecuencia de casos de hemocromatosis hereditaria. Es tan así, que lo llaman "The celtic curse".
Sin embargo, esta condición genética, es frecuente en personas de origen vasco.
Cito el resumen un trabajo que me parece muy interesante:
En el presente trabajo se analizan las frecuencias de las mutaciones C282Y, H63D y S65C del gen HFE asociadas a hemocromatosis hereditaria en un colectivo de 225 trabajadores que acuden a reconocimiento médico laboral en la provincia de Vizcaya. Para ello se extrajo DNA genómico de muestras de sangre y se analizaron por PCR las regiones de interés. Posteriormente las mutaciones fueron identificadas mediante digestión enzimática con enzimas de restricción. Los resultados muestran una mayor prevalencia de la mutación H63D (11,56% en homocigosis y 48% en heterocigosis). Por su parte, las mutaciones C282Y y S65C solo se presentan en heterocigosis en un 4,45% y en 2,22% de los casos, respectivamente. Estos resultados revelan una prevalencia de la mutación H63D mayor en este colectivo que en otras poblaciones estudiadas, tanto de España como de Europa, mientras que las otras dos mutaciones presentan frecuencias similares a las calculadas en otras poblaciones.
The present study analyses the frequency of the HFE gene mutations associated to hereditary hemochromatosis C282Y, H63D y S65C, from a working population sample of 225 individuals originating from a Vizcaya County. DNA was extracted from blood samples and mutations were detected by PCR followed by enzymatic digestion. Results showed a higher prevalence for the H63D mutation (11,56% were homozygous and 48% were heterozygous). In the other hand, C282Y and S65C mutations only were present in heterozygosis in 4,45% and 2,22%, respectively. These results reveal a higher prevalence for the H63D mutation in this working sample than those reported for other Spanish and European populations. C282Y and S65C frequencies calculated are lower than H63D prevalence, and similar to those estimated for other populations.
Aunque el término hemocromatosis se conoce desde hace más de cien años6, en 1935 se sugiere su naturaleza de enfermedad hereditaria7 y en 1976 se asocia la hemocromatosis con determinados alelos del locus HLA8 no fue hasta el año 1996 cuando se identificó un gen candidato para la hemocromatosis9. Este gen se denominó HFE y se localizó en el brazo corto del cromosoma 6, en el locus 6p21.3, muy cerca de la posición donde se sitúa el gen de HLA. Precisamente, el hecho de haber conseguido aislar este gen ha posibilitado el análisis de su secuencia identificándose varias mutaciones relacionadas con el desarrollo de la HH. Las principales son la sustitución de una cisteína por una tirosina en posición 282 de la proteína (C282Y), producida por una transición de una guanina por una adenina en posición 845 (845 G→A)9 y el cambio de una histidina por un aspártico en posición 63 (H63D), provocada por una sustitución de una citosina por una guanina en el nucleótido 187 (187 C→G)9. Recientemente se ha identificado una nueva mutación que también se ha relacionado con sobrecargas ligeras de hierro. Se trata de una sustitución de una serina por una cisteína en posición 65 (S65C), consecuencia de un cambio de adenina por timina en el nucleótido 193 (193 A→T)10.
Desde un punto de vista funcional, el gen HFE expresa una proteína también denominada HFE que interviene en la homeostasis del hierro a través de su unión al receptor de transferrina, modulando la interacción entre la transferrina y su receptor11. Atendiendo a las características estructurales (Figura 1), la mutación C282Y se localiza en el dominio α3 de la molécula y provoca la destrucción de un puente disulfuro, impidiendo la asociación con la β2-microglobulina y su expresión en la superficie celular11,12. Las otras dos mutaciones, H63D y S65C se localizan en el dominio α1, ejerciendo su efecto sobre la función proteica por un mecanismo molecular diferente del de la mutación C282Y, ya que se ha demostrado que, al menos, la mutación H63D no altera la interacción con la β2-microglobulina ni la expresión de la proteína en la superficie celular13.
Sin embargo, esta condición genética, es frecuente en personas de origen vasco.
Cito el resumen un trabajo que me parece muy interesante:
En el presente trabajo se analizan las frecuencias de las mutaciones C282Y, H63D y S65C del gen HFE asociadas a hemocromatosis hereditaria en un colectivo de 225 trabajadores que acuden a reconocimiento médico laboral en la provincia de Vizcaya. Para ello se extrajo DNA genómico de muestras de sangre y se analizaron por PCR las regiones de interés. Posteriormente las mutaciones fueron identificadas mediante digestión enzimática con enzimas de restricción. Los resultados muestran una mayor prevalencia de la mutación H63D (11,56% en homocigosis y 48% en heterocigosis). Por su parte, las mutaciones C282Y y S65C solo se presentan en heterocigosis en un 4,45% y en 2,22% de los casos, respectivamente. Estos resultados revelan una prevalencia de la mutación H63D mayor en este colectivo que en otras poblaciones estudiadas, tanto de España como de Europa, mientras que las otras dos mutaciones presentan frecuencias similares a las calculadas en otras poblaciones.
The present study analyses the frequency of the HFE gene mutations associated to hereditary hemochromatosis C282Y, H63D y S65C, from a working population sample of 225 individuals originating from a Vizcaya County. DNA was extracted from blood samples and mutations were detected by PCR followed by enzymatic digestion. Results showed a higher prevalence for the H63D mutation (11,56% were homozygous and 48% were heterozygous). In the other hand, C282Y and S65C mutations only were present in heterozygosis in 4,45% and 2,22%, respectively. These results reveal a higher prevalence for the H63D mutation in this working sample than those reported for other Spanish and European populations. C282Y and S65C frequencies calculated are lower than H63D prevalence, and similar to those estimated for other populations.
Aunque el término hemocromatosis se conoce desde hace más de cien años6, en 1935 se sugiere su naturaleza de enfermedad hereditaria7 y en 1976 se asocia la hemocromatosis con determinados alelos del locus HLA8 no fue hasta el año 1996 cuando se identificó un gen candidato para la hemocromatosis9. Este gen se denominó HFE y se localizó en el brazo corto del cromosoma 6, en el locus 6p21.3, muy cerca de la posición donde se sitúa el gen de HLA. Precisamente, el hecho de haber conseguido aislar este gen ha posibilitado el análisis de su secuencia identificándose varias mutaciones relacionadas con el desarrollo de la HH. Las principales son la sustitución de una cisteína por una tirosina en posición 282 de la proteína (C282Y), producida por una transición de una guanina por una adenina en posición 845 (845 G→A)9 y el cambio de una histidina por un aspártico en posición 63 (H63D), provocada por una sustitución de una citosina por una guanina en el nucleótido 187 (187 C→G)9. Recientemente se ha identificado una nueva mutación que también se ha relacionado con sobrecargas ligeras de hierro. Se trata de una sustitución de una serina por una cisteína en posición 65 (S65C), consecuencia de un cambio de adenina por timina en el nucleótido 193 (193 A→T)10.
Desde un punto de vista funcional, el gen HFE expresa una proteína también denominada HFE que interviene en la homeostasis del hierro a través de su unión al receptor de transferrina, modulando la interacción entre la transferrina y su receptor11. Atendiendo a las características estructurales (Figura 1), la mutación C282Y se localiza en el dominio α3 de la molécula y provoca la destrucción de un puente disulfuro, impidiendo la asociación con la β2-microglobulina y su expresión en la superficie celular11,12. Las otras dos mutaciones, H63D y S65C se localizan en el dominio α1, ejerciendo su efecto sobre la función proteica por un mecanismo molecular diferente del de la mutación C282Y, ya que se ha demostrado que, al menos, la mutación H63D no altera la interacción con la β2-microglobulina ni la expresión de la proteína en la superficie celular13.
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